.status-msg-wrap {display:none;}

Las Posturas y El Control de la Respiración




Āsana: posturas


Āsana significa mantener el cuerpo en una postura particular con bhāvanā, el pensamiento de que Dios está en tu interior. El āsana ha de mantenerse con firmeza o sthira para que esa divinidad no se tambalee. Āsana jaya o la conquista del āsana llega cuando cesa el esfuerzo y se asienta la estabilidad. La estabilidad trae consigo el estado de sukhatā o beatitud. Un asana mantenida en ese estado ya no es realizada por el cuerpo físico o fisiológico, sino por el Sí-mismo interior. En este estado el cuerpo ha sido conquistado, las dualidades han desaparecido y se ha logrado la unión del cuerpo, la mente y el alma.

*****

El cuerpo y la mente están interrelacionados y son interdependientes. Si existe cualquier trastorno en el cuerpo, la mente se ve alterada y viceversa. En el yoga, el cuerpo y la mente se cultivan mediante un proceso constante de práctica de āsanas para evitar cualquier trastorno en su funcionamiento. Esta práctica proporciona  salud, equilibrio, movilidad e inmunidad a las enfermedades.
En el dominio de las posturas yóguicas reside el secreto de la conquista del cuerpo: mediante este paso básico el sādhaka (practicante) es conducido al plano espiritual y hacia la realización del Sí-mismo.

IYENGAR, Geeta S.
“YOGA PARA LA MUJER”
Editorial Kairós, Barcelona 2008; págs. 41-42.


Prāāyāma: control de la respiración

Prāāyāma es el control de la respiración, siendo la paz mental y la serenidad del sistema nervioso el producto final. El cuerpo y la mente se vuelven tolerantes.

Con el adecuado control respiratorio el pulso se vuelve constante y regular, el cuerpo se vuelve más ágil, y el aspecto, resplandeciente.

Prāa es aire, respiración, la propia fuerza vital; āyāma significa expansión de su duración, amplitud y volumen. De modo que el alargamiento sistemático de la inspiración y de la espiración y la pausa entre ambas es el control de la respiración.


Tras conseguir un dominio de las posturas yóguicas, hacer que la respiración sea más profunda y sutil, así como más rítmica, y controlarla sistemáticamente hasta conseguir la máxima capacidad es prāāyāma.

IYENGAR, Geeta S.
“YOGA PARA LA MUJER”
Editorial Kairós, Barcelona 2008; pág. 42