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EL INDIVIDUO Y LA SOCIEDAD

INDIVIDUO Y SOCIEDAD


El yoga actúa sobre cada individuo a fin de lograr su crecimiento y su avance a 

nivel físico, mental, emocional y espiritual. Va dirigido a toda la humanidad 

esta es la razón por la cual se le denomina sarvabhauma, o cultura universal. 

El yoga no acaba cuando nos hallamos en paz con nosotros mismos. Habiendo 

adquirido una cierta disciplina de cuerpo, mente, sentidos, inteligencia y 

consciencia, el yogui ha de vivir en el mundo sin verse envuelto en sus propias 

acciones. Es lo que se conoce por habilidad en la acción; pero ésta no significa 

tan sólo destreza. Dicha habilidad consiste en realizar las propias acciones sin 

esperar buenos o malos resultados de ellas. Las acciones del yogui no se 

realizan ni con vicio ni con virtud, sino con pureza y divinidad...


El yoga apunta primeramente al crecimiento individual, pero a través del 

crecimiento individual la sociedad y la comunidad avanzan.....

¿Por qué pensamos en la violencia del mundo y no pensamos en la violencia 

que hay dentro de nosotros mismos? Cada uno ha de ser su propio instructor, 

pues sin disciplina no podemos volvernos libres, ni puede haber libertad en el 

mundo sin disciplina. Sólo la disciplina trae consigo verdadera libertad. Si 

necesita mejorar su salud, ¿cree que lo conseguirá sin disciplina? La 

moderación es esencial en la vida. Ésa es la razón por la cual el yoga empieza 

con un código de conducta que cada individuo ha de desarrollar. La persona 

disciplinada es una persona religiosa. La salud es religiosa. La mala salud es 

irreligiosa......

El crecimiento individual constituye un deber fundamental, el yoga desarrolla a 

cada individuo. No obstante, nuestro cuerpo es una imagen del mundo que 

nos rodea: es un gran club internacional. Tenemos trescientas articulaciones, 

lo que representa que hay trescientos miembros asociados en un cuerpo. La 

circulación de la sangre ocupa noventa y seis mil kilómetros de longitud si 

contamos todas las arterias, las venas y los vasos capilares más pequeños; y 

son dieciseis mil los kilómetros de energía biológica que fluyen por el sistema 

nervioso. La superficie de nuestros pulmones es tan grande como una pista de 

tenis. Nuestro cerebro posee cuatro lóbulos. ¿No es una especie de gran club 

internacional en un solo individuo? El yoga proporciona ayuda para que todas 

esas partes se coordinen y puedan así trabajar en armonía y concordia. El 

yoga opera en nuestra conciencia. El yoga opera en nuestra inteligencia. El 

yoga opera en nuestros sentidos. El yoga opera en nuestra carne. El yoga 

opera en nuestros órganos de percepción. Por eso se denomina arte global.

Cuando nuestro cuerpo, mente y alma se muestran sanos y armoniosos, 

proporcionamos salud y armonía a los que nos rodean, así como al mundo; no 

retirándonos del mundo, sino siendo un sano órgano viviente del cuerpo de la 

humanidad.....



BKS IYENGAR
“EL ÁRBOL DEL YOGA”
EDITRIAL KAIR´OS
BARCELONA, 2000
P. 27, 28 y 29

Oriente y Occidente

En ocasiones se dice que el cuerpo del indio, los músculos del indio o la 

anatomía del indio son diferentes a los del occidental y que el yoga no está 

hecho para los occidentales. Pero ¿Existe acaso un cáncer británico, un cáncer 

italiano y un cáncer indio, o el cáncer es uno solo? El sufrimiento humano es 

el mismo, ya sea un indio u occidental; las aflicciones del cuerpo son las 

mismas; las aflicciones de la mente son las mismas. Declararse uno mismo 

occidental, como si los orientales y los occidentales fueran distintos, es como

decir que hay un cáncer oriental y uno occidental. Las enfermedades son 

comunes a todos los seres humanos, y el yoga se nos da para curar esas 

enfermedades. En ningún lugar de los textos antiguos se dice que el yoga 

haya de ser practicado exclusivamente por hindúes. Muy al contrario, Patañjali 

describe el yoga como "sarvabhauma". "Bhauma" es el mundo, "sarva" 

significa todo. El yoga es una cultura universal. Igual que opera en todo el 

individuo, también va dirigido al desarrollo de toda la humanidad en los 

niveles físico, mental, intelectual y espiritual. Hace dos mil quinientos años 

Patañjali no estableció división alguna entre Oriente y Occidente. ¿Por qué 

ibamos a hacerla nosotros ahora?


BKS IYENGAR
“EL ÁRBOL DEL YOGA”
EDITRIAL KAIR´OS
BARCELONA, 2000
P. 30

Las Ramas



      Las ramas del árbol son las āsanas. ¿Cuál es la actitud y el enfoque correctos para la ejecución de un āsana?
     Hemos de llegar a estar total y absolutamente absortos, con devoción, dedicación y atención, mientras realizamos la postura. Ha de haber honradez en el enfoque y honradez en la presentación... , hemos de mostrar enorme fe, valor, determinación percepción consciente y absorción. Con esas cualidades en nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro corazón, haremos bien la postura. El āsana ha de envolver enteramente el ser del ejecutante con esplendor y hermosura. Es la práctica espiritual en forma física.
     Āsana significa postura, esto es arte de colocar el cuerpo como totalidad en una actitud física, mental y espiritual. Toda postura entraña dos aspectos, a saber: posar y reposar. Posar significa acción. Es asumir una posición física fija de miembros y cuerpo como aparece representada al ser realizada el āsana en particular. Reposar significa reflexión en la postura. La postura es reconsiderada y reajustada a fin de que los distintos miembros y partes del cuerpo se hallen colocados en su lugar en correcto orden, sintiéndose descansados y aliviados, para que así la mente pueda experimentar la tranquilidad y la calma de los huesos, las articulaciones, los músculos, las fibras y las células.
     Al reflexionar sobre qué parte del cuerpo está trabajando, qué parte de la mente está trabajando y qué parte del cuerpo no ha sido penetrada por la mente hacemos que la mente  cobre la misma extensión que el cuerpo. Así como el cuerpo se contrae o se extiende, también la inteligencia se contrae o  se extiende para llegar a cada parte del cuerpo. A eso se denomina reposar; eso es sensibilidad. Cuando dicha sensibilidad se halla por igual en contacto con el cuerpo, la mente y el alma, nos hallamos en un estado de contemplación o meditación que se denomina āsana. Las dualidades entre cuerpo y mente, y mente y alma, son vencidas o destruidas.
     La estructura del āsana no puede cambiar, ya que cada āsana es un arte en sí misma. Se ha de estudiar cada āsana aritméticamente y geométricamente, a fin de que la verdadera forma del āsana sea revelada y expresada en su presentación. La distribución del peso del cuerpo debería ser uniforme en los músculos, huesos, mente e inteligencia. La resistencia y el movimiento han de estar en concordancia. Aunque el practicante sea un sujeto y el āsana un objeto, el āsana debería volverse el sujeto y el practicante el objeto, de modo que, antes o después, el practicante, el instrumento (cuerpo) y el āsana se vuelvan uno.
     Estudien el aspecto de un āsana. Puede ser triangular, redonda, en forma de arco iris u oval, recta o diagonal. Adviertan todos estos elementos por medio de la observación, estudiando y actuando dentro de ese campo, de modo que el cuerpo pueda presentar el āsana es su prístina gloria. Igual que un diamante bien tallado, la joya del cuerpo, con sus articulaciones, huesos y demás, debería ser tallada para encajar dentro del sutil engarce del āsana. El cuerpo entero participa de este proceso, con el Sí-mismo. Uno no debería adaptar el āsana para que se ajuste a la propia estructura corporal, sino más bien modelar el cuerpo según los requisitos de un āsana. Entonces el āsana tendrá el correcto soporte fisiológico, psicológico, intelectual y espiritual.
     Patañjali afirma que cuando un āsana se realiza correctamente, las dualidades entre cuerpo y mente, mente y alama, han de desvanecerse. Es lo que se denomina reposo en la postura, reflexión en la acción. Cuando las āsanas se realizan de esta manera, las células del cuerpo, dotadas de sus propios recuerdos e inteligencia, se mantienen sanas. Cuando la salud de las células se sustenta mediante la práctica precisa de āsanas, la envoltura fisiológica (prāṇamaya kośa) se sanea y la mente es traída cerca del alma. Tal es el efecto de las āsanas. Han de ser realizadas de manera que lleven a la mente desde el apego al cuerpo hacia la luz del alma, a fin de que el practicante pueda habitar en la morada del alma.
BKS IYENGAR
“EL ÁRBOL DEL YOGA”
EDITRIAL KAIR´OS
BARCELONA, 2000
P. 76-78




El árbol del Yoga


EL ÁRBOL DEL YOGA

 Para cultivar una planta hacemos primero un agujero en la tierra, retiramos las piedras y los hierbajos y ablandamos el suelo. Luego introducimos la semilla en el suelo cubriéndola cuidadosamente con tierra blanda para que al abrirse no la dañe el peso de la tierra. Finalmente, regamos un poco la semilla y esperamos a que germine y crezca. Después de uno o dos días, la semilla se abre en forma de brote y empieza a crecerle un tallo. Luego el tallo se divide en dos ramas y echa hojas. Crece continuamente formando un tronco y produce ramas cargadas de hojas que se abren en diversas direcciones.

            De forma similar, el árbol del sí mismo necesita cuidados. Los sabios de la antigüedad, que experimentaron la visión del Alma, descubrieron la semilla de ésta en el yoga. Dicha semilla presenta ocho segmentos, los cuales, a medida que crece el árbol, dan origen a los ocho miembros del yoga.

            La raíz del árbol es el yama, que comprende cinco principios: ahiṁsā (no violencia), satya (amor a la verdad), asteya (hallarse libre de avaricia), brahmacharya (control del placer sensual) y aparigraha (hallarse libre de codicia y de la posesión más allá de las propias necesidades). La observancia de yama disciplina los cinco órganos de acción, a saber, los brazos, las piernas, la boca, los órganos de procreación y los órganos de excreción. Naturalmente, los órganos de acción controlan los órganos de percepción y la mente: si la intención es causar daño, pero los órganos de acción se niegan a hacerlo, el daño no se llevará a cabo. Así pues, los yoguis comienzan por el control de los órganos de acción. Yama es por tanto la raíz del árbol del Yoga.

             A continuación viene el tronco, comparable a los principios que componen niyama. Estos son śaucha (limpieza), santoṣa (contento), tapas (ardor), svādhyāya (estudio del sí mismo) e Īśvara praṇidhana (entrega de uno-mismo). Estos cinco principios de niyama controlan los órganos de percepción: los ojos, los  oídos, la nariz, la lengua y la piel.

            Del tronco del árbol surgen varias ramas. Una crece muy larga, otra de lado, otra en zigzag, otra recta… etcétera. Estas ramas son las āsanas, las diversas posturas que armonizan las funciones físicas y fisiológicas del cuerpo con el modelo psicológico de la disciplina yóguica.

            De las ramas crecen las hojas, cuya interacción con el aire suministra energía a todo el árbol. Las hojas absorben el aire exterior y lo conectan con las partes internas del árbol. Se corresponden con prāṇāyāma, la ciencia de la respiración, que conecta el macrocosmos con el microcosmos y viceversa. Nótese cómo, en posición invertida, los pulmones representan un árbol. A través del prāṇāyāma, los sistemas respiratorio y circulatorio son conducidos a un estado de armonía.

            El dominio de āsanas y prāṇāyāma ayuda al practicante a desligar la mente del contacto del cuerpo, lo que conduce automáticamente a la concentración y la meditación. Las ramas del árbol se hallan todas cubiertas por una corteza. Sin la protección de la corteza, el árbol sería carcomido por los gusanos. Esa cubierta preserva la energía que fluye dentro del árbol desde las hojas a la raíz. Así, la corteza se corresponde con pratyāhāra, el viaje de los sentidos hacia adentro desde la piel al núcleo del ser.

            Dhāraṇā es la savia del árbol, el jugo que transporta la energía en su viaje hacia el interior. Dhāraṇā es concentración: enfocar la atención en el núcleo del ser.

            El  fluido del árbol, o savia, conecta la última punta de las hojas con los extremos de la raíz. La experiencia de esta unidad del ser desde la periferia hasta el centro, donde el observador y lo observado son uno, se alcanza en la meditación. Cuando el árbol está sano y el suministro de energía es excelente, brotan de él flores. Así dhyāna, la meditación constituye la flor del árbol del Yoga.

            Finalmente, cuando la flor se transforma en un fruto, éste se denomina samādhi. Al igual que la esencia del árbol se halla en el fruto, así también la esencia de la práctica del yoga está en la libertad, el equilibrio, la paz y la beatitud de samādhi donde el cuerpo, la mente y el alma se unen y se funden con el Espíritu Universal.


IYENGAR, B.K.S
“El Árbol del Yoga”
Editorial Kairós. Barcelona, 2000
Págs 24-26 y 58.

Diferenciar



CONCENTRACIÓN Y MEDITACIÓN

entrarse en un  punto es concentración. Centrarse en todos los puntos es al mismo tiempo meditación. La meditación es centrífuga al tiempo que centrípeta. En la concentración, queremos centrarnos en un punto, y los otros puntos pierden su potencial. Pero si expandimos la concentración desde la parte extendida a las restantes partes del cuerpo sin perder la concentración sobre la parte extendida, no perderemos la acción interna ni la expresión externa de la postura, y eso nos enseña lo que es la meditación. La concentración tiene un punto de enfoque. La meditación no tiene enfoque alguno. Ése es el secreto.

IYENGAR, BKS. “El  árbol del yoga”
Editorial Kairós. Barcelona 2000
Pág.62

Las Posturas y El Control de la Respiración




Āsana: posturas


Āsana significa mantener el cuerpo en una postura particular con bhāvanā, el pensamiento de que Dios está en tu interior. El āsana ha de mantenerse con firmeza o sthira para que esa divinidad no se tambalee. Āsana jaya o la conquista del āsana llega cuando cesa el esfuerzo y se asienta la estabilidad. La estabilidad trae consigo el estado de sukhatā o beatitud. Un asana mantenida en ese estado ya no es realizada por el cuerpo físico o fisiológico, sino por el Sí-mismo interior. En este estado el cuerpo ha sido conquistado, las dualidades han desaparecido y se ha logrado la unión del cuerpo, la mente y el alma.

*****

El cuerpo y la mente están interrelacionados y son interdependientes. Si existe cualquier trastorno en el cuerpo, la mente se ve alterada y viceversa. En el yoga, el cuerpo y la mente se cultivan mediante un proceso constante de práctica de āsanas para evitar cualquier trastorno en su funcionamiento. Esta práctica proporciona  salud, equilibrio, movilidad e inmunidad a las enfermedades.
En el dominio de las posturas yóguicas reside el secreto de la conquista del cuerpo: mediante este paso básico el sādhaka (practicante) es conducido al plano espiritual y hacia la realización del Sí-mismo.

IYENGAR, Geeta S.
“YOGA PARA LA MUJER”
Editorial Kairós, Barcelona 2008; págs. 41-42.


Prāāyāma: control de la respiración

Prāāyāma es el control de la respiración, siendo la paz mental y la serenidad del sistema nervioso el producto final. El cuerpo y la mente se vuelven tolerantes.

Con el adecuado control respiratorio el pulso se vuelve constante y regular, el cuerpo se vuelve más ágil, y el aspecto, resplandeciente.

Prāa es aire, respiración, la propia fuerza vital; āyāma significa expansión de su duración, amplitud y volumen. De modo que el alargamiento sistemático de la inspiración y de la espiración y la pausa entre ambas es el control de la respiración.


Tras conseguir un dominio de las posturas yóguicas, hacer que la respiración sea más profunda y sutil, así como más rítmica, y controlarla sistemáticamente hasta conseguir la máxima capacidad es prāāyāma.

IYENGAR, Geeta S.
“YOGA PARA LA MUJER”
Editorial Kairós, Barcelona 2008; pág. 42


La Esencia de la Salud



-        Definición de salud:

La vida sin felicidad es mera existencia. Una definición concisa de buena salud es que impregna todos los aspectos de nuestra existencia física, fisiológica y psicológica. Esto significa estar libre de enfermedad, ausencia de malestar, armonía perfecta en las funciones del cuerpo y de la mente. El cuerpo es la morada de chitta (la facultad mental que se compone de mente, inteligencia y ego). La salud perfecta es un estado donde las funciones del cuerpo y de la mente están en armonía de modo que son capaces de orientarse hacia dentro para alcanzar la meta de la realización.

-        ¿Cómo se consigue la buena salud?

La buena salud no se puede comprar ni permutar. No se puede robar ni  adquirir por la fuerza. Es el cultivo de la limpieza externa e interna, del control dietético, del ejercicio adecuado para las extremidades y los órganos, del equilibrio físico y mental y del descanso. Al igual que se funde el oro para que sea puro, el cuerpo y la mente, se han de purificar mediante la cuidadosa práctica de āsana y prāāyāma.
 IYENGAR, Geeta S.
“YOGA PARA LA MUJER”
Editorial Kairós, Barcelona 2008; págs. 51-52
-        La salud según el yoga

(…)La meta del yoga es detener los trastornos físicos y las modificaciones mentales. Estos obstáculos son: la enfermedad, la inacción, la duda, la ilusión, la falta de cuidado, la falta de abstención, concepciones erróneas, falta de realización e inestabilidad en el sādhanā, tristeza, abatimiento, inquietud y respiración irregular. Estos obstáculos se originan en el cuerpo o en la mente. Por consiguiente salud significa estar totalmente libre de las aflicciones físicas o mentales para poder alcanzar la meta.
La medicina moderna no está en desacuerdo con la definición que hemos dado y acepta que la relación cuerpo-mente es muy estrecha.
Si se ha de proteger la vida, se ha de mantener la salud y cuidar bien el buen funcionamiento de los distintos órganos corporales, esencialmente del sistema nervioso central. Hay muchas enfermedades que se deben a la depresión, la ira, la tristeza, excesos sexuales, ansiedad, insatisfacción, desconfianza y otros trastornos psicosomáticos. Muchas personas, debido a su debilidad mental, padecen enfermedades imaginarias, que en muchos casos son mortales. Al desarrollar cualidades como el pensamiento bondadoso, el entusiasmo, el valor, la esperanza y el optimismo, hasta un cuerpo y una mente débiles pueden volverse sanos y fuertes.
La práctica del yoga aporta un perfecto equilibrio del cuerpo y de la mente. Hace que el cuerpo esté sano y que coopere con la mente, a fin de desarrollar estabilidad, serenidad y firmeza. Patañjali explica que la práctica del yoga permite evitar el sufrimiento que puede estar esperándonos en el futuro.
               De ahí que la práctica del yoga no sólo aporte salud física, sino también salud mental. Enseña a conquistar los obstáculos para poder vivir en paz y con una felicidad  perfecta que permita alcanzar la meta de la vida: la realización del Sí-mismo.

IYENGAR, Geeta S.
“YOGA PARA LA MUJER”
Editorial Kairós, Barcelona 2008; págs. 53-54